Tengo una cita con Alfred Hitchcock

22:17 domingo, 13 de mayo de 2012


¡Qué buenas noticias! En ese pequeño edén cinematográfico que es para los cinéfilos donostiarras el Cine Trueba, han organizado un pequeño ciclo de Alfred Hitchcock, similar al que hicieron hace unos meses con las tres primeras películas de Polanski. Durante una semana proyectarán Psicosis, Con la muerte en los talones, Vértigo y Los pájaros. Cuatro clásicos, por supuesto en versión original subtitulada, con un precio reducido respecto al habitual.

Seguro que hay más de uno que no entiende porque me alegra tanto poder ver, pagando, unas películas que ya he visto y que, en algún caso, incluso tengo el DVD en casa. La respuesta es sencilla: porque en ningún sitio se ve mejor el cine que en una buena sala de cine.



No se trata solo de que es mucho más gratificante ver a Cary Grant huyendo del avión que le persigue en una pantalla de cine que en un televisor por grande y moderno que sea. Tampoco es porque el silencio y la oscuridad de la sala hagan más fácil sentir la inquietud de James Stewart en Vértigo que si estuviéramos en el salón de casa, ni siquiera porque los chirriantes violines que acompañan a las puñaladas de la celebérrima escena de la ducha en Psicosis suenen mucho más envolventes y tenebrosos que en cualquier home cinema. Tampoco voy a apelar a que el gran Alfred Hitchcock ideó todas estas historias pensando en como se verían en la pantalla grande de un cine.



Todas esas razones son ciertas, pero ahí no he hablado de todo lo que rodea ir al cine con más gente. De quedar con amigos para ir a ver una película: de la charla antes de entrar, de sentir la tensión, los sustos o las risas de tu compañero de butaca y contagiarte, de los comentarios al salir y el cruce de opiniones -en ocasiones tan interesantes, o más, que la propia película-, a veces del intenso debate, de ir a tomar algo mientras la conversación salta de esa película a otra película y de una recomendación a otra, y se termina, como en las buenas conversaciones, hablando de algo totalmente diferente. En definitiva, de pasar una tarde de cine, con el cine como excusa.

Incluso cuando voy solo al cine, algo que hago relativamente a menudo, disfruto más en el cine que en casa de las películas. Quizá por la misma razón que un partido de fútbol se vive más intensamente en un campo de fútbol que en el salón, o que los conciertos se disfrutan más en vivo que escuchando una grabación, o que es mejor quedar con alguien para tomar algo que chatear.

Por eso no lo dudo, entre el 18 y el 24 de mayo tengo una cita con Alfred Hitchcock, en el cine.



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Chicas, besos, magdalenas y canciones

11:39 sábado, 7 de abril de 2012

La semana pasada ordené mis discos. Para ser exactos mi colección de 7”, los singles de vinilo. Soy una de las personas más desordenadas que conozco. Desde las ideas de mi cabeza hasta los cajones de la ropa, pasando por mi mesa de trabajo, todo es caótico. Todo excepto mi colección de discos. Una colección que regularmente ordeno. Ser un desastre es algo intrínseco en mi, y es habitual que después de escuchar un disco tarde días en devolverlo a su estante; pero es cierto que dedico tiempo a mantener los discos ordenados. El uso y las nuevas adquisiciones van cumpliendo aquello de que el universo tiende al mínimo de energía y el máximo de entropía y, cuando un día me parece que aquello está muy desordenado (normalmente el día que no encuentro un disco que estoy buscando), vuelvo a ordenarlos. Esta claro que no es porque sea un maniático del orden, es por pura necesidad. Cuando hay, literalmente, miles de discos, es necesario algún tipo de orden para encontrarlos.


Es una tarea que me gusta. Pongo los discos en montoncitos por letras -los ordeno alfabéticamente- y luego ordeno cada montoncito antes de volver a ponerlo en su balda. Es otra forma de disfrutar de mi colección de discos. Porque muchas veces una colección así no se disfruta sólo poniendo los discos en el plato o el reproductor, se disfruta viéndolos, tocándolos, admirando sus portadas... y recordando la historia de cada disco.

Si a Marcel Proust el sabor de una magdalena le trajo de vuelta los recuerdos de la infancia, a mi la semana pasada las portadas de los singles me llevaron de viaje por los rincones de mi memoria . Y no hubo necesidad de que que los discos sonasen para ello. Sólo fueron las portadas. Como la de esa canción de los Cosmic Rough Riders que sonaba cuando besé por primera vez a aquella chica loca que casi me hace enloquecer, o la del single I Wanna Be Your Boyfriend de los  Ramones que, irremediablemente, está asociado a aquella chica que no quise besar cuando pude, y no pude besar cuando quise. Fue otra chica la que me besó a mi en una pista de baile el día que Norman me firmó aquel vinilo raro de los Teenage Fanclub. Y fueron más que besos los de aquella noche en que el mundo se derrumbaba y nosotros despertamos ajenos y felices mientras sonaba La Casa Azul. Y, como Herman Düne yo también espero que ojalá pueda verte pronto; pero poco a poco pierdo la Fe.


Pero no son solo chicas. Con Oasis me acuerdo de las mil y un anécdotas del primer concierto en Leganes, cuando mis amigos soñaban con ser estrellas del rock, y yo soñaba que su sueño se hacía realidad. Ocean Colour Scene siempre será el grupo que sonaba en la salida la primera vez que corrí la Quebrantahuesos con mi padre. La emoción que sentí en aquel Purple Weekend cuando Alex Cooper me firmó aquel single de Los Flechazos todavía se puede oler en la tinta de la dedicatoria. Casi puedo oír las risas que nos echamos con la falsa traducción de mi amigo Eneko en aquel febril y magnífico concierto de Mando Diao en Moby Dick. Y no tengo más que mirar las 7x7 pulgadas de la carátula de Always Love de Nada Surf, para volver a estar en la ladera de aquella colina de Florencia iluminado por la luna más grande y bonita que he visto nunca.

Y así, miles de historias, miles de canciones.


No voy a defender el uso del vinilo por la calidad de su sonido -que un vinilo pueda sonar mejor que un CD no quiere decir que siempre lo haga-, no se trata de eso. Soy un gran usuario de Spotify, MP3 y demás formatos digitales venidos y por venir. También del eBook, las películas en streaming y la siguiente cosa que se les ocurra inventar. Creo que cada cosa tiene su momento, y su utilidad. Doy gracias a quien haya que dar gracias por poder disponer de esa tecnología y por todas las posibilidades que me ofrece.


Pero jamás renunciaré a que la portada de un disco, un libro o un cómic, me cuente una historia cuando lo tenga en mis manos, al placer del ritual de sacar un vinilo de su funda y poner la aguja sobre el microsurco, a la emoción que va desde que tienes un disco nuevo en tus manos hasta que lo pones por primera vez. A la inmensa satisfacción de disfrutar de mis discos y libros solo mirando los lomos, y recordando todo lo que he vivido junto a ellos.

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Mi quiniela de los Oscar (II)

09:04 viernes, 24 de febrero de 2012

Seguimos con la quiniela de los Oscar. Como en el anterior post, lo que creo lo marco en amarillo, lo que quiero con un asterisco:


Mejor actor principal:

Demián Bichir por A Better Life. Extraordinaria actuación la del mexicano. Contenido y expresivo y muy alejado del papel que más famoso le había hecho: el galán magnate de la droga y amante de Mary Louise Parker en Weeds. Ojalá se lo llevase, sería bonito para un actor tan modesto; pero no tiene posibilidades.

(*)George Clooney por Los descendientes. El gran favorito, y merecidamente, porque su actuación es sobresaliente. Clooney es bastante más que un galán que anuncia cafés y acostumbra a demostrarlo. Dramático, cómico, intenso o contenido, George Clooney brilla en todos los registros de esta cinta. Sería una sorpresa si no se lleva la estatuilla.

Jean Dujardin por The Artist. Si a este señor le dicen a principio de año que iba a estar aquí, no se lo cree. Quizá otro año hubiese tenido posibilidades; pero la competencia de este año es dura, muy dura... no creo que tenga posibilidades.

Gary Oldman por El topo. Impresionante. El otro día vi ese pastiche repugnante llamado Caperucita Roja en el que también sale Gary Oldman y parecía mentira que ese señor histriónico y exagerado pudiera ser el mismo actor contenido y sutil del El Topo. Teniendo enfrente a Clooney y Pitt no creo que tenga posibilidades; pero yo se lo daría.


Brad Pitt por Moneyball. Nuevo intento para el guapo galán. Yo con Brad Pitt tengo la sensación de que es un buen actor, pero no lo suficientemente bueno para llevar el una película. Funciona bien como secundario estrafalario o como parte de una película coral; pero cuando el tiene que sostener una película o esta se derrumba, o surge otro actor que le roba protagonismo. En Moneyball no está mal, pero es Jonah Hill quien más brilla (y eso porque no le dieron más papel a Philip Seymour Hoffman. Supongo que su amigo Clooney será quien se lleve el gato al agua.



Los olvidados: Cuesta creer que no hayan nominado a Ryan Gosling. Podrían haberlo hecho por Drive o, sobre todo, por Los Idus de marzo. Este año el Oscar a mejor actor está caro, pero él se lo merecía como el que más. También Fassbender soberbio en Shame y Jane Eyre, y muy bien en Un método peligroso tiene méritos más que sobrados para estar nominado.



Mejor actriz principal

Glenn Close por Albert Nobbs. Esta película está confeccionada para que Glenn Close -que además la produce- gane el Oscar. Pero ni ella brilla en uno de los peores errores de casting de su carrera, ni la vulgar película ayuda. Una pena para quien es, junto con Julianne Moore, la mejor actriz viva sin Oscar.

Viola Davis por Criadas y señoras Lo mejor de una película mediocre. Su nominación es más que merecida y parecía que estaba condenada a perder frente a la gran Meryl Streep hasta que ganó el premio del sindicato de actores. Se pueden contar con los dedos de las manos las veces que ese premio no es sinónimo de Oscar. Aún así, a pesar de que las apuestas le dan como favorita, yo creo que no lo va a ganar.

Rooney Mara por Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres. Hasta hace unos meses nadie la conocía, ahora ha rodado junto a Fincher y tiene una nominación -merecida- al Oscar. Creo que es suficiente premio.

(*)Meryl Streep por La dama de hierro. Debajo de la imitación, del maquillaje y de la peluca está la mejor actriz de su generación y una de las grandes de la historia. El guión es el que es, y la dirección también; pero ella, aunque limitada por una película vulgar, logra brillar por encima de eso y actuar más allá de la simple imitación. Los Oscar, a pesar de haberle premiado en dos ocasiones, tienen una deuda con ella. Son ya doce nominaciones seguidas sin premio, si no gana este año será la decimotercera vez consecutiva. Sería demasiado cruel, a pesar del premio del sindicato de los actores.

Michelle Williams por Mi semana con Marilyn. Aún no he visto la película.



La olvidada: Tenían donde elegir entre las películas de Mia Wasikowska, y en todas estaba bien. Sobre todo en Jane Eyre; pero también en Restless e incluso en Albert Nobbs (claro que ella hacía de chica que parece una chica y no de chica que se supone que parece un chico pero sigue pareciendo una chica).



Mejor actor de reparto

Kenneth Branagh por Mi semana con Marilyn. Aún no he visto la película.

Jonah Hill por Moneyball. Sorpredente al actuación de este muchacho, capaz de robarle planos a Brad Pitt. Supongo que ese será todo su premio. Tiene grandes nombres como rivales este año.

Nick Nolte por Warrior. Aún no he visto la película.

(*)Christopher Plummer por Beginners. Él es lo mejor de esta interesante película. El veterano actor canadiense afronta su segunda candidatura como máximo candidato y yo estoy totalmente de acuerdo (aunque esta es la categoría que menos he visto, sólo tres de las cinco nominaciones).

Max Von Sydow por Tan fuerte, tan cerca. La irregular película no ayuda. Él está muy bien, pero su papel es muy fácil de interpretar y no está muy bien dibujado en el guión. Pero su presencia y saber estar le otorgan el carisma necesario para salvar con éxito la difícil papeleta. Tiene nombre y es carismático, pero no creo que gane.





Mejor actriz de reparto

Bérénice Bejo por The Artist. No acabo de entender porque Vérenice Bejo es secundaria y Jean Dujardin actor principal, cuando los dos comparten protagonismo en la película. Como ocurre con su compañero de reparto, y a pesar de estar muy bien en la película, creo que el hecho de llegar hasta aquí ya supondrá suficiente premio para ella.

Jessica Chastain por Criadas y señoras. El 2011 sin duda ha sido su año. Magnífica en El árbol de la vida y muy sólida en La deuda y en Criadas y señoras -aunque con un papel muy pequeño en esta-. Quizá debería ganar el Oscar por acumulación.

(*)Melissa McCarthy por La boda de mi mejor amiga. Otra nominación para la gamberra comedia de la factoría Apatow. Realmente muy divertida en su papel termina comiéndose a prácticamente todas sus compañeras de reparto. Yo se lo daría a ella.

Janet McTeer por Albert Nobbs. Actúa bien, incluso se diría que está mejor que Glenn Close; pero la película es tan difícil de creer, es tan difícil pensar que nadie se de cuenta de que es una mujer que su actuación pierde toda credibilidad.

Octavia Spencer por Criadas y señoras. La gran favorita, sin duda. Como el resto del reparto de esta película su interpretación es magnífica, muy por encima de la calidad de la cinta. Creo que esta va a ser la noche de Viola y Octavia




Resumen:

Mejor película: Quiero y creo que The Artist

Mejor director: Quiero y creo que Alexander Payne por Los descendientes

Mejor guión original: creo que Michel Hazanavicius por The Artist, querría que fuera para Asghar Farhadi por Nader y Simin, una separación

Mejor guión adaptado: Creo que será para Aaron Sorkin y Steven Zaillian por Moneyball. Querría que fuera para George Clooney, Grant Heslov y Beau Willimon por Los idus de marzo

Mejor actor principal: Quiero y creo que George Clooney por Los descendientes

Mejor actriz principal: Quiero y creo que Meryl Streep por La dama de hierro

Mejor actor secudario: Quiero y creo que Christopher Plummer por Beginners

Mejor actriz principal: Creo queOctavia Spencer por Criadas y señoras. Querría que fuera para Melissa McCarthy por La boda de mi mejor amiga


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Mi quiniela de Los Oscar (I)

10:11 jueves, 23 de febrero de 2012

Un año más, ¡ya están aquí los Oscar! Alfombra roja, modelitos imposibles, peinados eléctricos, glamour y despilfarro… la gran fiesta de la industria del cine. Su valor cinematográfico, como el de todos los premios, es más que discutible; pero el espectáculo de nominaciones, campañas de promoción, premios previos (¿cuántas antesalas de los Oscar hay?), rumores y apuestas es inigualable.


Está claro que los Oscar hay que vivirlos como una fiesta. Petardear con los vestidos, criticar los discursos sosos, emocionarse con los sentidos, reírse con la aparición de Ben Stiller, esperar que Billy Crystal saque a relucir su ácido humor y, sobre todo, hacer una porra previa de los Oscar, para darle emoción a la gala. Este año, y tras mucho insistir, en San Sebastián tenemos las fiesta de Los Koskars para poder ver la ceremonia como se merece, en un ambiente festivo y bien acompañado.


Ahora vamos a repasar las categorías principales. Mi voto lo marcaré con un asterisco. Mi predicción remarcando el nominado en amarillo.


MEJOR PELÍCULA







(*)The Artist: La gran favorita en todas las quinielas. También mi preferida. Resulta bastante impresionante que una película de bajo presupuesto –en rodaje, no en promoción-, francesa, muda, sin nombres famosos en su creación –no así en la distribución, donde los Weinstein tiran de los hilos- sea la gran favorita. Yo disfruté de su optimismo, su ritmo, su amor por el cine y las interpretaciones de sus protagonistas. A pesar de que es la gran favorita no deja de ser una comedia romántica y es raro que una comedia gane un Oscar. Sólo soy capaz de recordar a Shakespeare in love y el escándalo fue tal que se cambiaron las reglas…


Los descendientes: La otra favorita. A su favor la presencia de George Clooney, un director de prestigio como es Alexander Payne y una gran acogida por parte de público y crítica. Sin embargo parece un paso por detrás de The Artist en las apuestas.


Tan fuerte, tan cerca. Por primera vez Daldry -Billy Elliott, Las horas, El lector- rueda una película y no es nominado a mejor director. Tampoco Tom Hanks, Max Von Sidow o Sandra Bullock han sido nominados. Tampoco el guión lo está... y sin embargo la cinta si que está nominada a mejor película. ¿Cómo se explica esto? La película está producida por Scott Rudin, que no es tan bueno como los Weinstein en esto, pero se aproxima -Las horas, La red social, No es país para viejos, Valor de Ley-. No le doy ninguna posibilidad.

Criadas y señoras: La peor película de entre las candidatas. Ya lo dije en su momento: esta película tenía visos de ser nominada. Drama facilón con cierto toque social lavaconciencias y un reparto excelente. Bastante tiene con discutirle el oscar a mejor actriz a Meryl Streep. Por ahí, por sus intérpretas, si pueden caer premios. Si ganase a mejor película sería un escándalo.

Hugo. El regreso de Scorsesse, y en 3D. Ha entrado a última hora en las quinielas, lo que le da cierto empuje porque los académicos la tienen realmente fresca. Dicen que demasiado infantil para el público adulto, demasiado adulta para el público infantil  (yo no la he visto aún) y Scorsese ya fue premiado -y saldada su deuda- con El infiltrado. Es la tercera con más posibilidades, pero lo tiene difícil.





Midnight in Paris. Sorprende la extraordinaria acogida que ha tenido la última película de Woody Allen. Premios por doquier y exitazo en taquilla, quizá algo exagerado para una película que, estando bien, quizá necesitaba algo más de trabajo para terminar de redondearla. Woody Allen hace mucho que pasa de estos premios, de la promoción, del trabajo sucio necesario para ganar una estatuilla. Cero posibilidades.

Moneyball. La anterior película de este director, Benett Miller, ya fue nominada a mejor película y mejor dirección. Ahora el guión es del genial Aaron Sorkin y la protagoniza Brad Pitt. Sin embargo no parece que todos estos nombres sirvan para hacer ganar a Moneyball. Quizá para mantener el paralelismo con su protagonista, el manager de un equipo pequeño de las grandes ligas de beisbol que, aunque consigue que su equipo esté entre los mejores, no gana nunca.

El árbol de la vida. La de Mallick es una de las películas más interesantes del año. No es apta para todos los públicos y genera división de opiniones por su arriesgado planteamiento. Yo pienso que le sobra más de un tercio de película e incluso a veces creo que algunas de las cosas que hace Mallick en esta película son arte seguro, pero quizá no sean cine. Me alegra que esté porque es una película que no tiene nada que ver con la idea que tenemos, y que de hecho son, los Oscar. Pero ni quiero que gane, ni creo que tenga la menor posibilidad.






War horse. Seguramente Spielberg sea el director con más talento de su generación. Me atrevería a decir que es uno de los directores con más talento de la historia. Es mi director de cine favorito. Pero también he de decir que tiene un mal gusto tremendo. Es cursi, ñoño y hortera. Cuando consigue ocultar eso hace maravillas. Cuando nadie le frena... hace cosas como esta. Él siempre dice que rueda el cine que quier ver, y por desgracia a él le gustan las historias almibaradas y sentimentaloides. Eso si, no es una película fallida porque Spielberg rueda exactamente lo que quiere rodar, y tiene tanto talento que consigue cosas realmente buenas por momentos, pero hay que rascar capas y capas de caramelo para verlas. No le doy posibilidad alguna.

La gran olvidada: En una categoría que este año podía nominar un mínimo de cinco películas y un máximo de diez, podrían haber estado Drive, El topo, Shame Margin Call... pero para mi la gran ninguneada de este año es Los Idus de marzo. Dirigida por George Clooney e interpretada por Ryan Gosling y el propio Chico Nesspreso, Los Idus de marzo es un peliculón de principio a fin. 




MEJOR DIRECTOR

Michel Hazanavicius por The Artist. Más que merecida nominación. Se impone un reto estilístico y lo lleva a buen puerto con maestría. Es el gran favorito.




(*)Alexander Payne por Los descendientes. Se repite el duelo de la mejor película. Veo más cerca este Oscar, sin embargo. Alexander Payne es americano, es más prestigioso dirigir un drama que una comedia o un musical. Por ejemplo, en 2002 Chicago ganó la mejor película pero fue Polanski quien se llevó la mejor dirección. Sería mi voto si fuese académicos (aunque aún no he visto Hugo).

Martin Scorsese por La invención de Hugo. Todavía no la he visto y no puedo juzgarla -la veré justo antes de la ceremonia, ya tengo la entrada- pero repito lo que decía antes, creo que la película es demasiado infantil para que se la tomen en serio y la academía ya no se siente en deuda con el bueno de Martin.

Woody Allen por Midnight in Paris. Woody Allen se pasa más tiempo rodando que sin rodar. Le ha cogido el truquillo y da la sensación de hacerlo sin esfuerzo. Quizá si lo hiciese remataría sus películas del todo. Me gusta la película, pero no entiendo esta nominación.

Terrence Malick por El árbol de la vida. Como decía antes, me alegro porque nominen a una propuesta tan arriesgada. Sin duda el estilo y el talento de Mallick es lo más brillante de esta película y, aunque yo no soy fan, es innegable su arte. Me sorprendería mucho que la nominación no fuera suficiente premio. Aunque si no fuera así, si diese el sorpresón y le premiaran, no me disgustaría.


Olvidados: Aunque los cinco nominados tienen motivos para estarlo antes que a Woody Allen este año yo hubiese nominado a Steve McQueen por Shame o a Nicolas Winding Refn por Drive.





MEJOR GUIÓN ORIGINAL:

Michel Hazanavicius por The Artist: Siendo como soy muy fan de esta película, creo que el guión es lo que menos premiaría de esta película. Me gusta, es divertido, optimista, entretenido y destila un gran amor por el cine. Pero también es un refrito de muchas cosas ya conocidas y bastante previsible.

Annie Mumolo, Kristen Wiig por La boda de mi mejor amiga. ¡Una comedia gamberra! Me alegro muchísimo de que la nominen porque las comedias, y las películas de género en general, suelen estar olvidadas en las grandes categorías. Como con The Artist, el guión me gusta y me entretiene; pero lo he visto antes. Eso si, tiene la originalidad de hacer que la historia la protagonicen chicas.

J.C. Chandor por Margin Call. Interesante y totalmente actual relato sobre la crisis económica. Esta película es una de las grandes olvidadas en las nominaciones de este año. No sería injusto que se lo llevara y quizá de la sorpresa, por eso de que todos estamos concienciados con la crisis; pero sería eso, una sorpresa.

Woody Allen por Midnight in Paris, Como decía antes, es una pena que Woody Allen no dedique más tiempo a pulir sus películas, porque había mimbres para un extraordinario guión; pero no lo redondeó. No se lo darán. Hace tiempo que Allen pasa de la academia, y la academia suele devolverle el gesto.





(*)Asghar Farhadi por Nader y Simin, una separación. Maravillosa. Una de mis películas favoritas del año, entre otras cosas por su guión. Perfectamente estructurado, lleno de múltiples lecturas y un perfecto retrato sobre la sociedad iraní. Mi favorito, aunque no creo que tenga ninguna posibilidad.



MEJOR GUIÓN ADAPTADO

Nat Faxon, Alexander Payne, Jim Rash por Los descendientes. Supongo que ganará. No he leído la obra original, pero el guión de esta película esta lleno de pequeños matices que son los que hacen que esta historia crezca. Quizá su falta de épica se pueda confundir con lentitud y vulgaridad, yo no lo veo así.

John Logan por La invención de Hugo. Todavía no la he visto.

(*)George Clooney, Grant Heslov, Beau Willimon por Los idus de marzo. Otra de las grandes olvidadas de los Oscar de este año. Peliculón. Y un guión soberbio que reune intriga, carga política y drama. Ojalá ganase.

Aaron Sorkin, Steven Zaillian por Moneyball. Excelente guión como todos los que firma Sorkin -aunque al tener como eje al beisbol en Europa ha pasado desapercibido-. Ya ganó el año pasado por La Red Social, no sería de extrañar que ganase este año

Bridget O'Connor, Peter Straughan por El topo. Excelente adaptación también. No es fácil adaptar el complejo y frío mundo de LeCarre a la pantalla. Muchos han fracasado en el intento, pero no los guinistas de otra de mis películas favoritas del año.




En la siguiente entrega, los intérpretes.


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Eugenio y Ramona

10:32 martes, 14 de febrero de 2012

Eugenio era aprendiz de peluquero en el madrileño barrio de Chamberí. De vez en cuando, a través de los ventanales de la peluquería, veía pasar una preciosa joven morena a la que Eugenio piropeaba con la elegancia propia de los piropos de aquellos tiempos.

Ramona, así se llamaba la joven, era una modistilla que recibía los piropos manteniendo su digno porte pero dejando ver en su caída de ojos cuanto le gustaba ser piropeada por aquel joven tan apuesto.

Pero Eugenio tenía dudas, ya que, además de Ramona, había otra mujer que le rondaba por la cabeza. Lorealmente curioso es que Eugenio no sabía de quien se trataba, solo sabía que cada día, de regreso a casa, una mujer le tiraba un clavel desde su ventana y se escondía antes de que él pudiera verle la cara.

Tras darle muchas vueltas Eugenio se decidió por la modistilla, a fin de cuentas a esta la había visto y era una de las chicas más bonitas de Chamberí, en cambio no sabía nada de nada de la mujer que le arrojaba flores.

Así que un día, sigiloso, se dispuso a seguir a Ramona por la calle con la intención de poder saber más de ella, para tener algo de información antes de pedirle una cita.

Supo que no se había equivocado de chica cuando descubrió donde vivía Ramona: tras la ventana desde la que cada día tiraba un clavel a Eugenio.

Eugenio y Ramona se enamoraron perdidamente, se casaron, tuvieron hasta 10 hijos, decenas de nietos y aun más bisnietos... y entre esos bisnietos estoy yo.


Este es mi pequeño homenaje a San Valentín, porque como cada año estaba a punto de escribir algo mordaz e irónico sobre el tema, sobre esta papanatada comercial y demás. Había pensado en hacer una lista sobre las mejores canciones de desamor y ruptura de la historia; pero he pensado que bastante triste está el día a día ya,  como para teñirlo aún más de mala leche. Así que os dejo con mi canción de amor favorita:


¡Más Bryan Wilson y menos mala leche por favor!




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Internet no será la panacéa

21:24 domingo, 29 de enero de 2012


Hacer una película cuesta dinero. Mucho dinero. Hay muchísimas personas implicadas en un rodaje. Muchísimas personas que tienen que cobrar. Pongamos una película española como No habrá paz para los malvados, que no es precísamente una súperproducción: cuesta unos 3 millones de euros. Bien, ese dinero viene, principalmente, de la productora Lazona films y de Tele5, la cadena de televisión. Por supuesto que Tele5 espera recuperar parte de su inversión con lo que cobre a los anunciantes el día que emita su película por televisión.




Ahora resulta que los espectadores, atraídos por las nuevas posibilidades tecnológicas demandamos, ¡exigimos!, nuevas fórmulas para ver series, cine y escuchar música. No queremos pagar mucho, queremos pagar poco, y queremos tener acceso al mayor catálogo de películas posibles. No hablamos de las películas de John Ford o de Alfred Hitchcock, no. Hablamos de los últimos estrenos. Por supuesto tampoco queremos esperar meses hasta que la película haya completado su ciclo en cine y haya sido emitida en televisión. Queremos ver las películas, y queremos verlas YA.

La teoría es que si ponen un precio muy pequeño, micropagos, mucha gente querrá comprarlo y saldrá rentable. Claro, que no saldrá rentable para todos: por ejemplo Tele5 no pondrá dinero para películas como No habrá paz para los malvados. Nadie va a esperar varios meses para verla en la televisión al horario que ellos digan y con anuncios, pudiendo verla también en televisión, muy barata, pero cuando uno quiera y sin anuncios.


Por supuesto, cada vez va menos gente al cine. "Es que es muy caro" decimos. También es cierto que un local de las dimensiones que requiere un cine, su mantenimiento, el personal, la promoción de las películas, el equipo necesario para ofrecer un buen servicio, también es caro; pero eso no nos importa. Ya lo veremos en casa en nuestro pantallón LED y el home cinema sonando a tope. ¡Vaya! Si cada vez hay menos cines, las distribuidoras van a tener menos clientes potenciales para vender su películas.


Pero bueno, no pasa nada. Con los micropagos mucha más gente se va a decidir a ver las películas en casa. Aunque, ahora cuando unos padres quieran que sus hijos vean la última de Pixar ¿para que comprar 4 entradas? pudiendo ver todos la peli juntitos -en el pantallón LED- por un sólo pago, perdón, micropago.





Pues si ni las televisiones ni los cines van a querer pagar a las distribuidoras, está claro que alguien va a tener que completar el presupuesto que cuestan las películas. Las más interesadas serán las platafomas de cine en streaming, tipo Netflix o Filmin, que son las que van a emitir las películas. Claro que si estas compañías tienen que gastarse más dinero en pagar películas tendrán que cobrar más a los clientes, y el día que Netflix subió los precios en Estados Unidos -porque no le salían las cuentas- perdió 800.000 suscriptores. Y si, hay quien dice, “pues a Megaupload le iba muy bien y la gente pagaba por ese servicio”. Es cierto, como también es cierto que era una empresa que no pagaba a sus proveedores y cualquiera puede vender un producto muy barato si no paga a sus proveedores.


Por otro lado ninguna plataforma va a tener todo lo que quiero ver, y si quiero seguir, por ejemplo, Broadwalk Empire y Mad Men y los derechos de cada serie los tienen plataformas diferentes no me quedará más remedio que pagar dos plataformas. El micropago, multiplicado por dos, ya no será tan micro. Y no te digo nada si además queremos ver el Madrid-Barça. La Formula 1, o el canal cocina... más micropagos a sumar.


Es decir, el futuro está en internet, esta en la televisión a la carta, en la música sin soporte físico; pero internet no será la panacéa y habrá que seguir pagando, y seguramente no tan poco como dicen algunos, porque el producto cuesta dinero. Y seguirá habiendo gente que, creyendo que ver series gratis es un derecho inalienable del ser humano, seguirá pirateando todo con la excusa de que los precios siguen siendo caros. También hay que ser conscientes de que lo que a mi me puede parecer un precio razonable no tiene porque ser rentable, porque hacer una película, una serie o un disco cuesta dinero, y va a costar dinero siempre. Y la razón por la que HBO hace series magníficas o Warner produce películas, es la misma por la que Tele5 hace Gran Hermano o Private hace porno: porque hay gente que quiere verlo y ganan dinero con eso.

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Adiós Etta, adiós Johnny

01:00 viernes, 27 de enero de 2012

Ha muerto Etta James. Se va de la mano de Johnny Otis -murió apenas un día antes- aquel americano blanco de origen griego que tanto contribuyó a popularizar la música negra. Etta James, niña prodigio que desde los 5 años ya destacaba como cantante de Gospel, siguió el recorrido de tantos grandes de la música negra de aquellos años. De cantar en la iglesia, a formar parte de un grupo, destacar en el grupo y tener una sólida carrera ligada a una gran discográfica -en este caso Chess-. Una historia que estos días veremos, leeremos y escucharemos en todos los obituarios que le dediquen en la prensa.

Por eso quiero contar una anécdota que no es tan conocida, pero que a mi siempre me ha resultado muy graciosa y que, creo, refleja muy bien parte del carácter duro, arisco y orgulloso de esta gran diva del soul.




Corre el año 1968, mayo del 68 además, y Etta James actúa en el Apollo de Harlem. Ese templo de la música negra donde tocan los más grandes, donde James Brown se siente como una máquina del sexo. Comparte cartel con otros artistas que la teloneaban, entre ellos un quinteto formado por cinco mocosos. Uno de ellos, el más pequeño con apenas nueve años, parece incluso demasiado pequeño para salir al escenario. Aunque cuando lo hace se movía como si su cuerpo no pudiese contener todo el ritmo que tiene dentro.

Durante su actuación, Etta, ve al niño mirándolo desde bambalinas, con sus ojos abiertos como platos. ¿Quién es ese mocoso y por qué le mira así de fijamente? Desconcertada se acerca a él y con tono autoritario le dice algo así “¡lárgate de aquí chaval! Me desconcentras mirándome así. Si quieres mirar baja abajo con el público”. El chavalillo sale corriendo, avergonzado; pero apenas unos minutos más tarde Etta puede adivinar sus ojos redondos mirándole fijamente desde la platea, con el resto del público.

Al acabar la actuación, satisfecha del rotundo éxito y de los aplausos conseguidos una noche más, escucha como alguién toca la puerta del camerino.

- ¿Quién es?
- Soy yo, Michael
- ¿Qué Michael?
- Michael Jackson
- ¡No conozco a ningún Michael Jackson!
- Si me conoce señora, soy el chico al que ha reñido por desconcentrarle durante la actuación. Mi padre me ha dicho que venga disculparme
- Pues muy bien, ya te has disculpado.
- También quería decirle que es usted buena, muy buena. Nunca había visto nada igual. Qué manera de aplaudir, cómo le quiere la gente. Me gustaría saber como lo hace.

Etta James, orgullosa, acaricia la cabeza del chiquillo y piensa que si aquel mozalbete que apenas levanta un palmo del suelo ya quiere aprender de los mejores, un día sería uno de los mejores. Así que le hace pasar al camerino y algún buen secreto le cuenta, porque Michael Jackson terminará convirtiéndose en el Rey del Pop.

Etta James, genio y figura. Y para honrarle, uno de sus primeros éxitos, compuesto por Johnny Otis, de aquella época en la que Etta, menor de edad, tenía que falsear su edad para que le dejasen cantar.



Adios Etta, adiós Johnny, muchas gracias por vuestras canciones.


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