Tengo una cita con Alfred Hitchcock
22:17 domingo, 13 de mayo de 2012
¡Qué buenas noticias! En ese pequeño edén cinematográfico que es para los cinéfilos donostiarras el Cine Trueba, han organizado un pequeño ciclo de Alfred Hitchcock, similar al que hicieron hace unos meses con las tres primeras películas de Polanski. Durante una semana proyectarán Psicosis, Con la muerte en los talones, Vértigo y Los pájaros. Cuatro clásicos, por supuesto en versión original subtitulada, con un precio reducido respecto al habitual.
Seguro que hay más de uno que no entiende porque me alegra tanto poder ver, pagando, unas películas que ya he visto y que, en algún caso, incluso tengo el DVD en casa. La respuesta es sencilla: porque en ningún sitio se ve mejor el cine que en una buena sala de cine.

No se trata solo de que es mucho más gratificante ver a Cary Grant huyendo del avión que le persigue en una pantalla de cine que en un televisor por grande y moderno que sea. Tampoco es porque el silencio y la oscuridad de la sala hagan más fácil sentir la inquietud de James Stewart en Vértigo que si estuviéramos en el salón de casa, ni siquiera porque los chirriantes violines que acompañan a las puñaladas de la celebérrima escena de la ducha en Psicosis suenen mucho más envolventes y tenebrosos que en cualquier home cinema. Tampoco voy a apelar a que el gran Alfred Hitchcock ideó todas estas historias pensando en como se verían en la pantalla grande de un cine.

Todas esas razones son ciertas, pero ahí no he hablado de todo lo que rodea ir al cine con más gente. De quedar con amigos para ir a ver una película: de la charla antes de entrar, de sentir la tensión, los sustos o las risas de tu compañero de butaca y contagiarte, de los comentarios al salir y el cruce de opiniones -en ocasiones tan interesantes, o más, que la propia película-, a veces del intenso debate, de ir a tomar algo mientras la conversación salta de esa película a otra película y de una recomendación a otra, y se termina, como en las buenas conversaciones, hablando de algo totalmente diferente. En definitiva, de pasar una tarde de cine, con el cine como excusa.
Incluso cuando voy solo al cine, algo que hago relativamente a menudo, disfruto más en el cine que en casa de las películas. Quizá por la misma razón que un partido de fútbol se vive más intensamente en un campo de fútbol que en el salón, o que los conciertos se disfrutan más en vivo que escuchando una grabación, o que es mejor quedar con alguien para tomar algo que chatear.
Por eso no lo dudo, entre el 18 y el 24 de mayo tengo una cita con Alfred Hitchcock, en el cine.















